It's not about the complexity of the shadows, it's all about the simplicity of the message.
(81 easy steps)

Sunday, April 26, 2009

Happy genius

Her better days were over long ago, still I remember them as if they were yesterday. She was not a creative monster, neither did she ever know how to solve a math puzzle, recite a poem from memory, stand out in any particular science, or play any musical instrument. All the same, she was the happiest person I have ever seen.
I cannot recall her ever telling her name. She was not particularly interested in social life, but she sure did enjoy sharing her happiness. "Get yourself together," she once told me. "Even if this world sometimes seems like a terrible place to live in, it's the only place where you can actually live." Certainly she did not know about oxygen or the other galaxies in the universe, but she had made a valid point. She always made valid points, she always smiled, and she always made people smile. She was a freaking genius.
Some people can make you smile for a moment. Some people are able to give you a good lasting laugh. Some people can even get you to keep on thinking about life and its beauty for days. There are only few whose touch can be said to be permanent. Her touch was everlasting.
Beliefs have to do more with emotions than with rational thoughts. Her emotions had the power to change people's mind. For her, it had to do more with changing people's emotions than with creativity. She had an inborn ability to be happy and to make people believe in happiness.
Geniuses are outstanding individuals who can make people believe. Geniuses give the world all they can without even intending to. Some of they last, some of they do not. When I saw her for the last time, I knew her better days were over. She used to be happy, but it was now my duty to spread the smile she once bestowed upon me.
I met a genius once. If you ever get to know one, don't call her genius, just let yourself smile.

Saturday, April 25, 2009

Sólo siete días

Su aire de suficiencia no ayudaría mucho ante la situación sin precedentes a la que se efrentaban todos, si bien fue el último en caer. Permaneció sin miedo hasta el final, cosa que muy pocos espectadores esperaron.
Día uno: el centro comercial cerró sus puertas a las 14:38. Un día con poca afluencia; nadie se lo tomó en serio al principio; había comida para alimentar a un ejército hambriento durante un mes; Fernando Roa pareció entenderlo con su eterno aire de suficiencia; sintió un escalofrío indecible (todos lo vimos) al percibir la presencia de las cámaras; no se lo dijo a nadie; los demás reían y comían; él juntó siete litros de agua, bebió uno, escondió el resto y comenzó su ayuno.
Día dos: Es fácil controlar a la gente cuando tiene miedo, dijo con su ya reconocido aire de suficiencia nuestro protagonista; no dijo nada más; bebió un litro de agua; la gente reía menos y comía más; todos esperaban indicaciones.
Día tres: el sonido público del lugar dio la alarmante noticia; se dieron las indicaciones que todos esperaban; nadie esperaba escuchar lo que se escuchó; Fernando bebió otro litro; nadie como él se sintió tan listo para la cacería; respiró lo necesario; trescientas almas miserables comenzaron a correr en un patrón indescriptiblemente caótico; él identificó una cámara, guiñó un ojo y sonrió; se escuchó la primera ráfaga; cayeron doce.
Día cuatro: por qué, preguntaban algunos; mi mamá, mi hijo, mi hija, mi padre, mi abuela, mi nieto, mi bebé, decía la mayoría; el piso era un cementerio vulgar y sangriento; la gente que caía en crisis nerviosas era rápidamente eximida de pena con certeza y pulcritud; las ráfagas lastimeras eran reservadas para los indecisos; nuestro ya heróico protagonista bebió otro litro; permaneció sentado.
Día cinco: parecía existir un patrón temporal, creyeron reconocer los afortunados sobrevivientes; cada hora, aproximadamente, comenzaba el pánico; Fernando bebía agua, procurando no mirar hacia abajo; tenía tres niños y una anciana a sus pies; faltaba poco; se escuchó otra ráfaga; eran cada vez menos; la suficiencia se había ya agotado, junto con ciento cincuenta personas; faltaba poco.
Día seis: qué hambre tenía; cuánto sufrían los desafortunados sobrevivientes por sus seres queridos; qué afortunado debía sentirse Fernando por no tener seres queridos; un pequeño esbozo de sonrisa dejó ver un esperanzador aire de suficiencia; ningún espectador esperó esa ráfaga a la rodilla; él perdió la fuerza y casi toda la esperanza; no dejó de beber agua, la necesitaría; sólo quedaban veinte; nadie reía ya.
Dia siete: qué difícil cargar el último litro; perdía mucha sangre; el pánico inhundó a los veinte; la liberación de su pena fue pulcra; veinte balas certeras acabaron con la penúltima ronda del juego; los espectadores fincaban sus esperanzas en un solo héroe que había perdido la suficiencia y bastante sangre; tenía que sonreír; Miedo era el nombre del juego, pero se necesita sangre para sonreír; la llave, junto a la puerta, en el fondo de un tubo de diez centímetros de diámetro y veinte de altura, atada a una goma delicada; el agua, Fernando; la había dejado y su rodilla no daba para más; vomitó dentro del tubo; vomitó más dentro del tubo; la goma salía a flote; gané, pensó; ganó, pensamos; el hilo empezó a deshacerse, nadie lo pensó; la llave cayó al fondo; entró en pánico, nadie lo pensó. Certeza y pulcritud.
Apagué la televisión, ya vendría la segunda temporada.

Wednesday, April 22, 2009

Uncertain

I met the most artificial blond the world has ever seen. She wasn't particularly pretty or anything, but I'm not the most handsome guy in town, so I thought it was okay.
I didn't know whether to lie or to talk about my real life, since I would be lying either way. It's hard to tell the truth when your life is not real; neither was her hair, so I talked about my apartment in Cancun, my current ex-girlfriends, some of my investments in wall street, and my fancy car. She just talked about her hair.
Life on the internet is quite simple. That's all the life I have; that which some call a "second life" is the only life I have. Now, for the first time, I was talking face to face to an actual woman. The chat didn't last long, not as long as it would have lasted in a chat room, anyway; but I got her number.
Uncertainty sometimes gives life meaning, though it sure feels like shit. From the moment she gave me her number, I started wondering about what would happen if she found out about my real empty life. It's not that I couldn't explain it all or anything, but it would be an awkward moment for both. She did talk about her haircut, but she didn't talk about her blondness. Maybe, when the time came, we would be calling it even, as we both were telling lies on our first date.
Casual sex is dangerous, I've been told, so I started thinking about something more serious. I really didn't care about her hair, all I wanted was someone who cared about my feelings. I knew that explaining my lies would be kind of hard, but when she understood that I did it because of a truthful and tender sentiment of love, she might even stop dying her hair. The odds were quite uncertain, but the juice was worth the squeeze.
All in all, I called her. She had given me a wrong number.

Saturday, April 18, 2009

Culpa

La culpa no es de quien se equivoca, sino de quien decide adjudicársela, aunque no siempre lo diga. Una piedra en el zapato, cuando es pequeña; una piedra sobre la espalda, cuando es grande, y una piedra atada a una cadena, cuando es permanente.
La culpa es personal, pero no es intransferible. Se vive mejor en silencio, pues éste permite manifestarla con acciones discretas e inseguras generalmente dirigidas al agente culpígeno, pero la culpa también se puede gritar.
Así, existen al menos dos formas de culpa. Está, por un lado, la culpa que ocurre en una escala social amplia, producto de un evento desafortunado, y en donde es necesario encontrarle una causa a dicho infortunio ("Es tu culpa". "No, es tu culpa". "No, fue culpa de ellos".), y está, por otro lado, la que ocurre en silencio, en una escala mucho menor, pero con una intensidad mucho más grande. Es la culpa silenciosa la que mata por dentro cuando se le permite crecer.
Porque el mejor diluyente de la culpa es la sociedad: no importa qué tan malo sea el evento ni qué tan culpables sean los culpables mientras sean muchos, mientras la culpa sea explícita.
Porque el mejor sitio para añejar una culpa, con la ayuda del tiempo, del silencio y del remordimiento, es el interior de un ser humano.

Tuesday, April 14, 2009

A chance for free Will

Will is a well known rapist. He spends most of his time in his cell. Will will be there for ever, according to a judge's sentence. Will has two major interests, reading and raping; in jail he can only read.
Let's take a look at the few words Will used to defend himself in court:
"...as I chose not to do what everybody else does, because the feeling of slavery haunts my thought. I might have offended society and those 25 ladies, for which I can feel nothing less than sorrow; but I couldn't possibly regret a single act of my own, as I decided to be free and as a free man I'll remain."
Will feels free for the first years; but as he reads more and more, he starts questioning his concept of freedom. One day Will reads a great essay about free will and determinism, and his life changes. It's all about the future, he thinks, and the relation it bears with human behavior. Will thinks that, if future bears no relation with human behavior, free will is an illusion, but so must be future itself! He then thinks that, if future bears a complete relation with human behavior, his free will, at least, must be an illusion, product of someone else's decision. Who planned the future that is about to come?
Will takes behavior out of the picture; but as he cannot stop behaving, what he thinks from this viewpoint is irrelevant. Will tries to take time out of the picture, it takes a while for him to realize he cannot do so.
Will reaches a final conclusion, one day before his death: If all the future is determined (whether by natural causes or by human behavior), then behavior itself must be caused, thus making the distinction between natural and artificial absurd. There is a chance, will thinks, almost accidentally, for random events to change the future. If Will's mind is able to randomly control his free will, he can think of himself as a chaotic machine; but if Will's mind is able to randomly set an objective, to determine whether it is worth pursuing and whether preceding conditions are suitable, and to indefinitely postpone those events detrimental to it, he will be able to change his world, at his own will.
A quantum leap leads Will to an uncontrollable emotion of happiness. What caused this? Will asks.
Now there is a chance for Will to be free; never outside his cell, though, as he was a little bit late to reach such a magnificent conclusion.

Friday, April 10, 2009

El alquimista

Dicen que Isaac lo intentó. Yo creo que todo lo demás fue para distraer al público. Sólo él sabe si lo logró; todos creen que no.
Lo que a Ricardo más le gusta en la vida es el oro. Entre más raro sea algo, cree, más demanda tendrá (siempre y cuando —piensa, entre paréntesis, en la locura— sea material, sea estético y sea funcional).
Ricardo es un alquimista del siglo XXI, pero no aprende de sus antecesores. Si ricardo piensa —entre comas, entre paréntesis o entre rayas— en la locura, es porque el vapor de mercurio, le han dicho, no es saludable para la mente enferma. ¿Qué es enfermo para la mente saludable, Tomás?
A Ricardo le gusta interactuar con las capas más externas de su mundo, compuesto por unas cuantas palabras y por cosas que yo no conoceré. A Ricardo le gusta paradojizar; es decir, hacer inverosímil la verdad; voltear el orden de lo ordenado; ordenar el caos; preguntarme cosas con mis propias palabras; convertir el metal ordinario en oro.
—Yo soy un alquimista en pleno siglo XXI —dice Ricardo—; pero, por lo menos, no tengo que inventar historias para creer que estoy logrando lo que quiero. Tu alquimia, Tomás, en pleno siglo XXI —y lo que dice a continuación me hiere; pero he de enenderlo, sólo puedo imaginarme lo que se siente ser consciente de que la propia existencia se reduce a la creatividad de un autor—, es la de creer que puedes leer la mente de las personas; podrás leer la mía, pero sólo porque depende de lo que escribas.
Ambas prácticas —la alquimia y la lectura de la mente— son milenarias. ¿Te das cuenta, Ricardo? ¡Eres más que un personaje ficticio! Si puedo leer tu mente, me has dicho, es porque depende de lo que yo escriba en ella. Creo que aquéllos capaces de leer la mente están escribiendo algo sobre la mente que leen: los textos que mejor entiendo son los míos.
Ricardo no dice nada. No sé si entienda mi texto, parece que está pensando. Sí, soy su creador, pero no sé en qué piensa, sólo sé que está pensando. Ricardo no dice, ni dirá, nada más; no en mi mundo, por lo menos. Ricardo ha decidido dejar de trascender mundos (acaba de convertir un pedazo de metal ordinario en oro). ¿Se lo imaginan?

Wednesday, April 8, 2009

Three souls

Soul A is sitting at He's desk. Soul B is lying over He's bed. He is standing on the floor, looking for a soul, crying desperately. He thinks that he should not have done a lot of things he has done. He thinks that he should have done a lot of things he has not done, and probably never will. Then He finds out that he is standing in front two souls.
Soul A understands, as an example, how He thinks about the books he has not read. Soul B laughs, as an example, at the books He has read. He stops crying, then he tries to talk to Soul A, which instantly vanishes. He smiles at Soul B, which instantly stops laughing.
As Soul B starts laughing again, Soul A appears; it is now talking about the things He should do instead of not doing anything. As an example, Soul B laughs. He does not know whether to laugh, talk, or listen, as he wishes not to lose sight of Soul A again. He laughs. Soul B vanishes.
He thinks he should not laugh nor talk. As an example, Soul A tells a joke to make Soul B laugh; they are both reading He's thought. He thinks of the difference between reading a mind and reading a thought. This leads to an awkward silence—he thinks that the mind is made of thoughts.
Surprisingly, Soul B starts talking with a serious voice. He listens. Surprisingly, Soul A starts thinking. He reads. Soul A and Soul B look at him, amazed. He just laughs, then he vanishes. Soul C appears. Soul C then thinks about the things He wants it to think about. As an example, Soul C talks, listens, reads, laughs, and, surprisingly, stops vanishing.
He wakes up alone in his room. "Off we go," he finally says. "We don't mind about their thoughts, we'll start writing."

Thursday, April 2, 2009

La feria

Dijo sonriendo: a mí no me cuesta ningún trabajo decir "te amo", pero nunca me han dado ganas de decirlo. Era la primera vez que lo veía sonreír desde su regreso.
Así era Rodolfo, insolente y sincero. Cuando le preguntamos en la prepa que si se cogería a Lyn May (era nuestro juego favorito: cogiendo con celebridades) dijo: no, qué tal que se enamora. Nos cagamos de risa cuando lo dijo. Cuando lo recuerdo, ahora, me es inevitable admitir que Rodolfo era el más humano de mis amigos.
Cada quién habla de la feria conforme le fue en ella, y la verdad es que a Rodolfo le fue de la chingada, siempre. Una mujer se lo llevó de aquí y la razón lo trajo de regreso, con un hijo y sin un ojo. Rodolfo usaba lentes de fondo de botella, tenía muy poco dinero y una gran consideración por los sentimientos de Lyn May; no sé qué tanta consideración tuviera por los propios.
Regresó de Estados Unidos con miopía en un solo ojo y con un hijo negro. Su esposa "se le murió" al tercer batazo que le dio (así me lo contó, riéndose); nunca le dijo "te amo". No le costaba trabajo, pero nunca le dieron ganas de decírselo.
La extraño Tomás, me dijo casi llorando, creo que los gringos me quitaron lo humano, me lo quitaron a macanazos en la frontera (también le habían quitado el ojo, pero eso le parecía irrelevante; de todas maneras, decía, ni veo bien).
Rodolfo no era capaz de matar ni a una mosca, por eso se regresó, por eso inventó lo de los batazos, por eso la extrañaba, por eso no hablaba de la feria: su mamá se estaba muriendo y quería conocer a su único nieto. Rodolfo no sabía cómo decirle a su mamá que tenía un hijo adoptado, no sabía que él también era adoptado (y que tal vez por eso su mamá jamás le había dicho que lo amaba).
La razón se lo había llevado de aquí, una mujer lo había traído de regreso. Ahora regresaba a México con ganas de ir a la feria, con un solo ojo, con un hijo al que amaba.
¿Se lo diría?

Dead story

"'Cry for me, Martha, cry for me when I die.' Then, he committed suicide..." read Sebastian.
"So plain, Sebastian," said professor Hamilton, "You're always thinking about death, think of something else."
That same night, following the advice, Sebastian thought about something else: he thought of killing professor Hamilton. He couldn't help it; after all, death was all over his mind.
Big surprise Sebastian had when he found professor Hamilton hanging from his bedroom's ceiling.
"Did he anticipate my moves?" thought Sebastian. "He was always one step further than me."
Sebastian followed professor Hamilton's steps that same night. Little did Sebastian know, as professor Hamilton faked it all.