It's not about the complexity of the shadows, it's all about the simplicity of the message.
(81 easy steps)

Thursday, August 20, 2009

Creyó que sabía

Ya sabía qué resultado arrojarían los dados, pero igual los lanzó. "No es el resultado", pensó, "es el momento durante el que viajan en el aire". En el aire, sin embargo, durante el vuelo que tomó su imaginación percutiéndole las creencias —perdón, las sabidurías—, cambió de parecer.
Hizo como que no sabía, hizo como que nunca supo, y no supo —perdón, no creyó— lo que pasó cuando los dados dejaron de rodar.
Ya sabía qué resultado arrojarían los dados, pues cuando alguien cree con demasiada firmeza en algo, es lo mismo que decir que lo sabe, aunque no lo sepa. Cuando, al final, los dados no arrojaron lo que —ahora sí— creyó que arrojarían, se dio cuenta del error. Fue sólo cuando dejaron de rodar que dejó de creer, fue sólo entonces cuando supo.
Después los volvió a lanzar y, aunque ya no supo, "nunca dejó de creer". Fue una historia de éxito, ya sabía.
La historia me la contó mucho después de haber jugado, por lo que no puedo estar seguro de que me haya dicho la verdad. Ocurre siempre que la suerte se platica después de que ocurre. Aquellos que la piensan o, ya en el colmo de la osadía, la dicen antes de que suceda, están, en realidad, tirando demasiados dados.
Es una fuerza extraña la que hace que generalmente las historias de éxito se cuenten en primera persona y las de fracaso, en tercera.

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