It's not about the complexity of the shadows, it's all about the simplicity of the message.
(81 easy steps)

Monday, July 27, 2009

Basurero nocturno

Las mejores ideas del mundo se encuentran talladas en una piedra, impresas en papel o almacenadas en forma de bits en una computadora; están grabadas en una cinta magnética de audio, en un casete de video o en un lienzo con fragmentos de óleo. Las mejores ideas son lo que son, pues, porque quien las creó fue capaz de darlas a conocer a través de cualquier forma de registro que el ser humano haya inventado. La mayoría, sin embargo, muere por la noche.
Las ideas concebidas al borde del sueño, en ese umbral tan delgado que a veces permite pensar: «estoy por comenzar a dormir», todavía de manera consciente, se guardan en el infame basurero nocturno. Es un chispazo que no dura, a veces; puede ser una llama que enciende, también; llega incluso a ser una solución perfecta, pero basta con encender la luz —si la desidia no es más fuerte— para que el basurero nocturno se lo coma todo, escupiendo, cuando hay suerte, los restos de lo que parecía ser grandioso.
En muchas ocasiones —cuando la desidia es más fuerte— el basurero nocturno es implacable. ¿Cuántas ideas no se habrá comido sin dejar rastro alguno?
Existe, de cualquier manera, una solución, al menos parcial. Consiste en esconder la mente por la noche; consiste en pedirle al tiempo (al de la cabeza) que pase más lento, y consiste, por último, en tener a mano una forma de registro poco estorbosa (un lápiz y un papel, una grabadora de voz). La mente se esconde pensando en el acontecimiento más irrelevante del día, el tiempo que pasa lento lo hace horriblemente aburrido y, paradójicamente, conduce de manera más rápida al umbral en el que el basurero nocturno abre sus puertas. La mente escondida saldrá y la desidia, debilitada ya por la planeación, no impedirá registrar lo que, al día siguiente, resultará ser un enorme sinsentido.
El basurero nocturno guarda basura, es lo que pasa.

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